jueves, 20 de diciembre de 2012

::Y así::

Siempre había pensado que el amor todo lo puede, que algún día iba a llegar "alguien" especial que la iba a amar, que la iba a cuidar, que la iba a proteger, que no la lastimaría, que viviría por ella, que soñaría con ella, que despertaría pensando en ella, que sonreiría de la nada recordándola a ella.

Siempre leyó y escucho que cuando estuviera sufriendo más, cuando ya no sintiera ganas, cuando no tuviera fuerzas, cuando todo su mundo se desmoronara y estuviera a punto de caer sobre ella, él llegaría a salvarla, que la estrecharía en sus brazos, le acariciaría el cabello y le diría que todo estaría bien, que él estaba ahí y que no dejaría la lastimarán.

Se creyó el cuento de que por más rara que fuese, por menos femenina que era, sin importar los cambios de clima constantes e inadvertido alguien la amaría.

Que a pesar de la mascara tan pesada que se pone cada día él la descubriría del otro lado, tan sensible, tan temerosa, tan insegura, tan ella; y a pesar de todo la amaría.

Y así estuvo mucho tiempo, viviendo a medias, siempre soñando y con la esperanza guardada en el corazón de que algún día llegaría ese alguien, pero paso el tiempo, días, semanas, meses, años y esa luz de esperanza comenzó a esfumarse, cada día costaba un poco más reencenderla, cada día costaba un poco más mantenerla, cada día costaba un poco más encontrarla en ese corazón cada vez más seco.

Y en el transcurso lloro todas las noche, grito (aveces acompañada y muchas veces sola), tropezó cien veces, cayo otras cien, la lastimaron, la hirieron, le dejaron cicatrices, sufrió como jamás se imagino, más de una vez se le derrumbo el mundo y paso que..., nadie apareció, nadie llego, nadie la escucho, nadie la consoló,  nadie la abrazo ni le acaricio el cabello ni le dijo que todo estaría bien.

Así que ella, levantándose a medias, tragándose el dolor, secándose las lagrimas y sosteniendo su corazón cansado de palpitar, decidió tomar todo eso en lo que alguna vez creyó y lo metió en una cajita, no más en el corazón porque de todas maneras no llegaría ese alguien, lo anudo y lo abandono a media calle, cuidando de que no la viera alejarse para que no la siguiera y, así, soltando una última lágrima pidió con todo su ser no volver a creer; y desapareció entre la niebla, confundiéndose entre la gente que no se percata de fantasmas como ella...

...lunk...